La situación que se ha generado entre la concejalía de Deportes de San Sebastián de los Reyes y algunos clubes deportivos es tensa y polémica. Uno de los clubes que más ha mostrado su desacuerdo en la gestión del deporte ha sido el Balonmano Sanse. En primer lugar, estuvo afectado por la falta de instalaciones para entrenar debido a las obras del Pabellón Valvanera. Ahora, que las obras ya se han llevado a cabo, el club ve como se les reduce los horarios de entrnamiento, lo que podría obligar a retirar a varios equipos de sus categorías.

Los padres y madres del club se han quejado a través de las redes sociales por el trato qu está recibiendo el Balonmano Sanse. Por ello, se han querido organizar y lanzar un comunicado conjunto en el que denuncian públicamente el acoso que están recibiendo por parte del concejal de Deportes Javier Mora.

El comunicado íntegro es el siguiente:

«Con nuestros hijos no se juega»

Como madres y padres de deportistas que juegan en el Club Balonmano San Sebastián de los Reyes queremos denunciar públicamente la situación de acoso hacia dicho club, que también es el nuestro, por parte del concejal de Deportes del Ayuntamiento de nuestra localidad, Javier Mora. Un acoso que afecta de manera directa a nuestros hijos e hijas por el recorte injustificado que pretende dicho concejal en el número de horas de pistas disponibles para los entrenamientos.

Entendemos que cuando una persona accede a la política municipal lo hace con ánimo de intentar mejorar la vida de sus conciudadanos. Por eso no podemos comprender el aparente ánimo de revancha que guía las decisiones de dicho concejal, que parece más interesado en cobrarse viejas deudas con rivales de otros partidos que en gobernar para todos los vecinos. Todo ello con la aquiescencia de la alcaldesa, Lucía Fernández. Y, en ese afán por ajustar sus cuentas, los únicos perjudicados van a ser los cerca de 700 niños y niñas que forman la base del club.

Por supuesto somos comprensivos con las necesidades que puedan tener otros clubes, siempre y cuando estas sean razonables. No tiene sentido ceder la pista exterior de Valvanera, cuando se acaba de reformar, para una actividad que puede suponer un gran deterioro de la misma, habiendo otras opciones en la localidad. Y tampoco tiene ningún sentido quitar 4 horas diarias de entrenamiento en dichas instalaciones al club de balonmano sin ofrecer ninguna alternativa. Máxime habiendo un convenio en vigor firmado con el Ayuntamiento.

A la clase política se le llena la boca en numerosas ocasiones con la protección de la infancia y la juventud. Pues ahora tienen una buena ocasión para demostrarlo. Proteger a nuestros hijos e hijas es permitirles entrenar en condiciones. Porque si el club no tiene espacios suficientes, tendrá que empezar a eliminar equipos, con lo que ello supone. Como padres y madres, preferimos ver a nuestros hijos disfrutar con el deporte que aman, a verlos de botellón.

Durante toda la temporada hemos aguantado con resignación las poco o nada idóneas condiciones en las que han tenido que entrenar nuestros hijos e hijas debido a las obras de Valvanera. Unas obras, dicho sea de paso, cuyo plazo se ha alargado varios meses debido a la paralización que ordenó este equipo de Gobierno nada más aterrizar en el Ayuntamiento.

 

Durante estos largos meses los jugadores del club han tenido que entrenar en numerosas ocasiones en pistas exteriores cuando las circunstancias climatológicas lo han permitido, con poca luz y expuestos a lesiones. Equipos de categoría nacional, que están llevando el nombre de Sanse por toda la geografía, no han tenido las condiciones óptimas para el desarrollo de sus entrenamientos durante todo este tiempo, teniendo que buscar en ocasiones alternativas fuera de nuestro municipio. Y no nos hemos quejado.

Pero ahora no entendemos el empecinamiento del señor concejal por perjudicar a nuestros chavales, amenazando incluso con no abrir Valvanera a pesar de que concluyan las obras si no se ceden horas a otros clubes que ya tienen instalaciones para desarrollar su actividad (insistimos, sin ofrecernos alternativas). Consideramos que esta actitud es un ataque directo contra nuestras familias ante el que no nos vamos a quedar callados.

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