Un año mas los hijos de Isabel se van a echar a la calle a finales de agosto, como lo vienen haciendo apenas sin interrupción, léase conflictos bélicos, pandemia, etc. desde mediados del siglo XVII en que se festeja al Santísimo Cristo de los Remedios, y en especial desde el 28 de agosto de 1702, esta fecha es en la que se inaugura y bendice la Capilla dedicada al Cristo.

Isabel la Católica. Foto: elconfidencial.com

Si tenemos constancia documental de que con anterioridad se celebraban fiestas estivales, al igual que nos quedan las de nuestro santo patrón San Sebastián, el 20 de enero, así como el día 24 de enero las de la Virgen de la Paz, que en aquellos años estaba enclavada en término de San Sebastián de los Reyes.

Es una hipótesis que esas fiestas agosteñas estuviesen dedicadas a otro santo muy arraigado y venerado en nuestra localidad, San Roque, pues los que ya tenemos unos cuantos años seguimos recordando con añoranza la ermita dedicada a este santo, que estaba junto al cementerio, y que fue derribada no sabemos aún porque sin razón para construir otra mejor, y la triste realidad es que nunca se levantó ni hubo interés municipal por hacerlo.

Aún recordamos la fiesta que se hacía en esa ermita el Día de las Higueras, el 30 de agosto, donde acudía todo el pueblo a recordar a sus antepasados a los otros hijos de Isabel que les habían precedido desde finales del siglo XV, con que alegría subían todos los mozos y mozas y los menos jóvenes tras la banda de música a la ermita de San Roque acompañando a las autoridades.

Aquello se perdió, pero hay que mirar al futuro, el quedarnos lamentando de lo que pudo ser y no fue no nos conduce a ninguna parte, y mientras quede un  hijo de Isabel  en este pueblo no morirá su memoria histórica.

Nos hablan las crónicas que fueron treinta y dos las familias de Alcobendas las que un 24 de agosto de 1492 optaron por asentarse y levantar sus viviendas en torno a la ermita de San Sebastián en el Cerro del Clavel. Hoy, transcurridos más de cinco siglos somos más de noventa mil los que orgullosamente podemos llamarnos sus herederos.

Estaréis pensando que se me ha ido la olla con tanto hijo de Isabel, pues afortunadamente no, y precisamente en estas fechas mucho menos, y es que al pensar en las diversas Peñas y Asociaciones, veo en cada uno de sus componentes a uno de sus hijos, de sus leales e inquebrantables descendientes, que siguen amando a su pueblo, a sus tradiciones y a sus costumbres con todo su ser como lo hicieron aquellos Pedro y Andrés Rodríguez, Francisca de Bártulo, Alonso de Paredes, Bartolomé Cecillano, Juan Vallecas, etc., y que nos lo legaron como el valor más preciado.

Este año, tras dos años de pandemia, con más motivo tenemos que ser más hijos de Isabel, si cabe, pues que hijo no se siente orgulloso de su madre, y no la recuerda en la fecha que la perdió, los hijos de San Sebastián de los Reyes, los hijos de Isabel la perdieron un 26 de noviembre de 1504.

Ya todos sabéis que me estoy refiriendo a Isabel, reina de Castilla, que junto con Fernando, dieron nombre y apellidos a nuestro pueblo, que sin su protección y amor no estaríamos aquí, muchos pensaréis que estaríamos en otra parte, pues es muy probable, pero lo cierto que ya no seríamos los mismos, las raíces se hundirían en otro suelo diferente al que ahora pisamos.

Tenemos que entonar un “mea culpa” tanto los que aquí nacieron como los que hemos elegido vivir en este lugar, pues no hemos sido nada agradecidos con nuestros benefactores, nunca es tarde para rectificar, y si la historia reciente de nuestra población ha mirado para otra parte cuando se ha querido rendir un homenaje a Isabel y Fernando, ahora es el momento de rectificar y demostrar que todos los que aquí estamos nos sentimos hijos de Isabel, pues ella nos hizo libres hace más de quinientos años, y ese sentimiento de libertad ha perdurado como grabado a hierro y fuego a través de los siglos, que como una nube invisible que nos envuelve sigue impregnado en el aire que respiramos.

Y nadie mejor para llevar a la práctica ese agradecimiento que las nuevas generaciones, y entre ellas están esos grupos de hombres y mujeres que conforman las peñas y asociaciones que son los mejores guardianes de nuestras costumbres y tradiciones, y en este caso estoy invitando a que sean ellos el ariete que abra la brecha de esa muralla de ingratitud que hemos sido hasta ahora, que sean la punta de lanza que salde la inexcusable gratitud que debemos a nuestros fundadores, y que como mancha de aceite se extienda al resto de los vecinos en general y que no sólo se plasme en ese monumento que hace pocos años se ha erigido al final de la calle San Onofre, y que me hubiese gustado que figurase “por suscripción popular”, pero algo es algo,  desde aquí invito a que no se quede en unas figuras obra del escultor “apodaca” José Miguel Utande, sino que la imaginación al poder y es el crear premios, certámenes. etc., e incluso representaciones teatrales que rindan tributo a esos años de la fundación de nuestro pueblo, si de acuerdo que hoy es ciudad, pero ya sabéis que no me rindo a dejarlo de llamar pueblo.

Los hijos es este pueblo noble y fiel, como se inicia el himno del Cristo, demuestren un año más que son dignos descendientes de Isabel y como no de Fernando, pero a este ya me referiré en otro artículo, pues fue el que decidió en el Puente de Viveros que este lugar se llamase SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES.

Santiago Izquierdo G. Bárcena

Cronista Oficial y Archivero emérito de San Sebastián de los Reyes

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