Por Ana Barón

Hoy día 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer, día en el que se conmemora la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos. Muchos han sido los avances que se han conseguido mediante la lucha de mujeres de todo el mundo, pero es evidente que aún queda mucho por hacer.

En 2020, 43 mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en España, 1076 desde que empezó a contabilizarse en 2003, cifras abrumadoras que en 2021 no dejan de aumentar.

Hoy vengo a contar mi experiencia y cómo la violencia machista cambió mi vida y la de mi familia por completo.

En 2018 en la red social Twitter, se hizo viral un movimiento que consistió en que las mujeres a través de un tweet al que añadían el hashtag #cuéntalo, hacían públicas sus experiencias en las que habían sido víctimas de acoso, abuso sexual o cualquier otro tipo de violencia contra la mujer.

Al ver toda la repercusión que este movimiento estaba causando en las redes sociales, sentí la necesidad de contar mi historia, de dar voz a mi madre y poder expresar esa rabia y dolor que sentía, por lo que decidí publicar el siguiente tweet: “Déjame, no quiero saber nada más de ti, olvídame, esto ha terminado. Dos semanas más tarde, asesinada a manos de su expareja. Lo cuento yo porque mi madre ya no puede. #Cuéntalo”.

Ana Barón sosteniendo un cartel en la manifestación del 8 de marzo de 2019

El tweet que escribí, para mi sorpresa tuvo una gran repercusión, se hizo viral con más de 24.000 likes y 14.000 retweets, fue tendencia en ciudades como Barcelona o Sevilla y recibí miles de comentarios de los cuales el 90% fueron positivos. Muchos medios, entre ellos periódicos y cadenas de radio a nivel nacional, contactaron conmigo para contar mi historia, a ellos les estoy profundamente agradecida, ya que los medios ejercen una función esencial en esta lucha.

La madrugada del 16 de marzo de 2014, mi madre fue asesinada a manos de su expareja, hecho que nos cambió la vida para siempre a todos los que la queríamos y siempre la querremos. El asesinato de mi madre fue lo que me llevó a acercarme al feminismo, buscaba respuestas, no entendía cómo eso nos podía haber ocurrido.

Comencé a leer, a investigar, a acercarme cada vez más a este movimiento que daba respuestas a todas mis preguntas, hasta día de hoy, que me considero profundamente feminista. El feminismo busca un mundo mejor, busca acabar con las desigualdades y construir un mundo más justo para todos. El feminismo es igualdad, es lucha y es sororidad.

El feminismo es necesario, la conmemoración del 8 de marzo es necesaria. Es necesario en un mundo en el que mujeres y niñas son asesinadas todos los días por el hecho de ser mujeres, son violadas, secuestradas, acosadas, mutiladas. Es necesario en un país en el que cuando denuncias una violación te preguntan que cómo ibas vestida, que te ponen en duda, que te hacen sentir culpable de ello, porque sí, muchas mujeres no se atreven a denunciar por si no las creen. ¿Cómo es eso posible?

El problema es más que evidente, la mayoría de las mujeres afirman haber sufrido algún tipo de acoso o violencia machista al menos una vez en la vida, y, sin embargo, unos cuantos siguen negando la existencia de esta, faltan el respeto a las mujeres asesinadas cuando no guardan un minuto de silencio por ellas, aún después de muertas, las siguen invisibilizando.

El feminismo es la propuesta de un mundo mejor, es un movimiento que traspasa fronteras, un movimiento interseccional y que une a mujeres de todo el mundo a luchar por sus derechos. Mientras haya una sola mujer en el mundo víctima de explotación sexual, violada o asesinada por el hecho de ser mujer, el feminismo será necesario y es una responsabilidad por parte de toda la sociedad luchar para acabar con la violencia machista.

El feminismo no es un movimiento exclusivamente de mujeres, el feminismo necesita de todos, necesita de la sociedad en su conjunto ya que su arma más poderosa es la unión. La violencia machista también afecta gravemente a parte de los hombres cuando estos no se comportan como deben comportarse según los roles de género, son atacados con insultos como “nenaza”, ellos también son víctimas de esta violencia.

Por todo esto, debemos ser conscientes de la importancia de este día y sobre todo de la importancia del movimiento feminista que lucha porque no haya más mujeres asesinadas como mi madre entre tantas otras que, años después pasan a ser solo una cifra.

Debemos luchar, juntos, caminando hacia un mundo más justo y seguro para las mujeres. Debemos luchar por las que ya no están, para que llegue el día en el que esas cifras ya no suban, por las generaciones futuras, por las que lucharon por nosotras, por las que murieron luchando por nuestros derechos, a ellas se lo debemos todo.

Ana Barón

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