Este domingo, la UD Sanse cayó derrotada frente al Zamora CF en el estadio Matapiñonera, poniendo fin a su sueño de ascender a Primera RFEF. A pesar de la superioridad mostrada por el equipo local en algunos tramos del encuentro, el Zamora CF aprovechó su oportunidad y se llevó la victoria que le permitió ascender. La temporada ha sido complicada para el club zamorano, marcada por la posible implicación de su dueño y presidente en el caso de corrupción de la ‘trama Koldo’. De hecho, se ha dudado de la viabilidad de la continuación del club y se ha hablado hasta de la posible desaparición. Una difícil temporada que ha terminado con un final feliz para el club de Castilla y León.

Más allá del resultado deportivo, la jornada se vio empañada por incidentes protagonizados por un sector de la afición visitante y algunos jugadores del Zamora CF en la celebración del ascenso. Durante la semana, la tensión aumentó debido a la caída de la página web del Sanse, que dificultó la obtención de entradas para los seguidores del Zamora. Aunque se proporcionaron 450 entradas al equipo visitante (casi un tercio de la ocupación del estadio) muchos aficionados se presentaron en Matapiñonera sin entrada.

Antes del partido, varios aficionados sin entrada intentaron ver el encuentro subiendo a las vallas exteriores del estadio, golpeándolas y causando disturbios. La policía tuvo que intervenir para advertirles que no podían trepar ni golpear las vallas. Durante el partido, ambos grupos de aficionados animaron a sus equipos sin mayores incidentes.

Invasión de campo

Sin embargo, tras el pitido final y la celebración del Zamora CF, los problemas se intensificaron. Los jugadores del Zamora llamaron a sus seres queridos para que accedieran al terreno de juego, lo que desencadenó una invasión del túnel de vestuarios y el campo por parte de una gran cantidad de seguidores que no eran familiares reales de la plantilla, desobedeciendo las indicaciones del personal de seguridad y del club. La situación se volvió caótica cuando más aficionados intentaron unirse a la celebración en el campo, superando a la trabajadora del club que se encontraba cerrando la puerta que unía la grada con el acceso al túnel de vestuarios. El jugador del Zamora Adrián Bolo se dirigió a ella de malas maneras ordenando abrir porque había un familiar: «Qué abras, que hay un familiar y si no haber ascendido». Al pasar este supuesto familiar, el resto de seguidores apartaron a la trabajadora y accedieron al terreno de juego, haciendo caso omiso a las indicaciones.

La policía, tanto nacional como local, no controlaron la situación. Seis agentes de la Policía Nacional presentes no pudieron manejar a la multitud que invadió el túnel de vestuarios y el campo, por lo que no intervinieron. Mientras tanto, el grupo de Policía Local de San Sebastián de los Reyes permanecía en los exteriores del estadio e ignoraron las peticiones de ayuda de algunas personas que estaban viendo como la situación en el interior del estadio se había descontrolado.

Otro incidente ocurrió cuando una empleada del club, acompañada por un aficionado del Sanse, intentó comunicar a otra decena de aficionados del Zamora que no podían acceder al terreno de juego. Estos aficionados se encararon con la empleada y el aficionado del Sanse, lanzando insultos y cánticos ofensivos hasta que ambos decidieron irse para evitar una confrontación física. Entre los insultos destacaron frases como «adiós hijos de puta adiós».

 

Con esta invasión de campo, se cumplió con lo que algunos seguidores transmitieron por redes durante la semana previa al partido. Y es que por Twitter se vieron comentarios de algunos aficionados en los que se sugería una invasión debido a la polémica de las entradas y donde se amenazaba con posibles consecuencias en caso de no abrir las taquillas del estadio.

Estos tristes episodios empañaron lo que debería haber sido una celebración deportiva. Los incidentes subrayan la importancia de la seguridad y el respeto en el fútbol, para que el verdadero espíritu de este deporte prevalezca. El encuentro, que podría haber sido recordado por el gran ambiente durante el partido, quedó marcado por la mala conducta de algunos seguidores y la falta de control por parte prevista por parte de las autoridades competentes, ya que la falta de efectivos no podía contener las actitudes de un sector de los cientos de aficionados zamoranos desplazados.

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