El modelo de ciudad que queremos debe tomar en cuenta la importancia de los cuidados y la salud mental, el ecologismo y una movilidad sostenible. En la actualidad, es necesario repensar el tipo de ciudades que queremos habitar, y es importante que estas sean diseñadas de manera que permitan una vida saludable, respetuosa con el medio ambiente y justa para todas las personas.

Creemos que es fundamental que los cuidados y la salud sean ejes transversales en el diseño de nuestras ciudades, garantizar que existan espacios adecuados para nuestros niños y niñas, las personas mayores, y aquellas con diversidad funcional. Asimismo, se deben establecer políticas que permitan una distribución equitativa de las tareas de cuidado entre hombres y mujeres, fomentando la corresponsabilidad en los hogares.

El ecologismo es un tema que ya no podemos ignorar en el modelo de ciudad que queremos, es por ello que la sostenibilidad debe ser un principio clave en la planificación urbana, fomentando  prácticas que reduzcan la huella ecológica, por ejemplo fomentando el transporte público, creando más espacios verdes, y promocionando otro tipo de movilidad con transportes alternativos al coche particular, como la bicicleta. Además, se deben establecer medidas como la restricción del tráfico en zonas céntricas, la promoción del coche compartido y la inversión en tecnologías más limpias. La presencia de áreas verdes en nuestras ciudades tiene múltiples beneficios, entre ellos, la reducción de la contaminación, la mejora de la calidad del aire y los hábitos saludables. Pero es que además tener espacios así genera espacios de encuentro y fomentan la cohesión social.

La inclusión es otro aspecto clave, es esencial que las ciudades sean rediseñadas de manera que todas las personas, independientemente de su origen, género, edad o condición, puedan disfrutar de sus espacios públicos. Para ello, se deben garantizar la accesibilidad universal, la eliminación de barreras arquitectónicas, y la inclusión de todos los grupos sociales en la planificación urbana.            

 

Por último, y no porque lo consideremos menos importante, la participación ciudadana es un aspecto clave, y es así porque atraviesa todas las políticas que nos gustaría implementar, no es posible mejorar nuestras ciudades sin contar con quienes viven en ellas, cuando las personas participan activamente en la toma de las decisiones, la democracia se realiza en su totalidad, y deja de ser solo un proceso cada cuatro años.

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