Cada vez somos más conscientes de la importancia y beneficios que aporta a los mayores vivir en una residencia de ancianos, y la sociedad ha ido eliminando el pensamiento colectivo de que las residencias de ancianos son un espacio para despreocuparse de nuestros mayores y la realidad es otra, están pensados y diseñados para su bienestar. La esperanza de vida ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. Este fenómeno demográfico y social demanda una mayor atención en la forma en que viven nuestros mayores en las residencias, así como la percepción que ellos tienen de su vida en el centro, donde es más necesario que nunca un trato cercano y la comunicación entre el residente y su familia para la gestión de problemas derivados de su adaptación.

Foto: Residencia Años Dorados

Esta es la principal cuestión que nos recalca Patricia Ruiz – Galán, la gerente de la residencia Años Dorados; la importancia de la comunicación con las familias y un trato personalizado en cada caso y atendiendo los requerimientos de estas. Esa es la forma en la que trabaja Patricia desde su residencia. “Somos un negocio familiar con una trayectoria que comenzó en los años 60 somos la tercera generación dedicándonos en exclusiva al cuidado y atención de las personas mayores”, explica. Y nos recuerda como en momentos tan delicados como la pandemia, y las irregularidades que han presentado otros centros en los últimos tiempos, por posible dejación de sus obligaciones, que la comunicación con las familias es vital, una información de doble sentido. «Familias-residentes ese es, nuestro principal objetivo», argumenta. La experiencia nos ha enseñado que la comunicación y transparencia en nuestro sector es vital y ese es nuestro  compromiso una comunicación continua con el residente y su familia para poder subsanar posibles fallos.

Por ello, desde la residencia Años Dorados hacen hincapié que un centro asistencial para mayores siempre debe estar  en alerta  y en la vanguardia de los adelantos en un campo tan exigente como es el geriátrico, para atender y cuidar todas las necesidades de nuestros mayores. Para ello, cuentan con un edificio sin barreras arquitectónicas donde los mayores se mueven libremente en las instalaciones con total autonomía dentro de sus posibilidades de movilidad. Un espacio pensado por y para personas con diferentes tipos de patologías.

Años Dorados cuenta con un equipo profesional que vela por la vigilancia del estado de salud, el control de patologías y marcan un plan de cuidados necesario para cada residente de forma personalizada para atender las necesidades de los mayores, como pueden ser auxiliares, fisioterapeutas, trabajadores sociales… Todo para ofrecer a los mayores una atención personalizada, adaptada y de calidad.

«En la residencia Años Dorados hemos conseguido que cualquier espacio sea el mejor lugar para vivir en familia y tan importante es conocer la historia vital de nuestros mayores como sus hábitos. Ya sean  alimenticios, sus costumbres en el tema de higiene y que prime por encima de todo sus deseos y preferencias para comprender el bienestar físico, mental y social que supone su estancia», manifiesta.

El éxito de una vida longeva cada vez está más asociado a vivir en una residencia.  La mayoría de los expertos en geriatría y gerontología coinciden en los beneficios que conlleva las estancias en entornos facilitadores de vida es vital y de gran ayuda al residente y sus familias

 

Publirreportaje

Chema Vega

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