El partido disputado este miércoles entre el Barcelona y el Real Madrid de la vuelta de los Cuartos de Final de la Champions femenina (5-2 resultado final) ha pasado a la historia. Y es que el Camp Nou congregaba a 91.553 personas. Esa cifra es un récord en un partido femenino en toda la historia del fútbol. Superaba el registro de la final del Mundial 1999 entre Estados Unidos y China en Los Ángeles.

Barça – Madrid. Partido histórico. Foto: as.com

Por ello, Diario de Sanse ha querido pulsar la opinión de este hecho a dos entidades importantes de la localidad que tienen mucho peso en el feminismo. Dignimujer y el Juventud Sanse femenino.

Por un lado, Patricia Moreno, de Dignimujer destaca que «es un primer paso. No debería ser noticia que se llenara un campo. Nos gustaría que tomaran ejemplo para que fuera algo habitual», analiza. También añade que «ya no se puede decir que en el fútbol femenino no hay tanta afición como en el masculino».

Sin embargo, considera que hace falta un impulso más. «Queda muchísimo por hacer en este mundo capitalista. Ojalá que el resto de partidos que se jueguen sea igual. Pueden tomar nota en el Bernabéu para hacer lo mismo», comenta

También hace un llamamiento a las autoridades. «A nivel institucional también hay que incrementar el apoyo real. No solo con fotos», comenta. Una medida podría ser fomentar el deporte mixto en las competiciones. «Siempre he practicado el deporte mixto. No lo vería mal si no se quita el deporte femenino», asevera Patricia.

Desde el sector de las futbolistas, Alicia Duro, jugadora del Juventud Sanse incide en que «es una buena noticia este aforo. No me imagino lo que sintieron las jugadoras». A su vez, espera que tenga una continuidad en el tiempo. «Llenar un estadio una vez en la vida es poco. Al siguiente partido vendrán solo 100 personas. Falta muchísimo trabajo», resalta con indignación.

Uno de los grandes elementos que tienen que hacer ver al fútbol femenino son los medios de comunicación, a juicio de Alicia. «Falta que el fútbol femenino se vea. Si no se ve, los padres apuntan a los chicos a fútbol, pero para las chicas les cuesta más. Probablemente si vieran más partidos por la tele se les quitarían prejuicios», afirma.

 

Por último, descarta la idea de igualar el fútbol femenino con el masculino. «No consiste en equipararse con el fútbol masculino porque son dos deportes diferentes con jugadores físicamente distintos. Cada uno debe tener su espacio, pero la gente tiene derecho a elegir que quiere ver. Para ello hay que ofertarlo», concluye.

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