El Archivo Municipal es una fuente inagotable para dar a conocer el pasado histórico, social y económico de nuestra localidad, pues afortunadamente se conservan bastantes documentos, como ya he comentado en algunas ocasiones los tenemos desde el año 1494, el primer documento es una sentencia judicial por la posesión de una finca en el paraje de “la barragana”, sita entonces en el término de San Sebastián y que en el siglo XIX pasó a pertenecer a Alcobendas cuando a éste se le concedió término municipal. Actualmente este paraje está urbanizado y se corresponde desde la actual calle Santiago Apóstol hasta la Avda. de España, lindando por el este con la calle Marquesa Viuda de Aldama.

Plaza de la Iglesia. Al fondo estaba la jabonería. Foto: Santiago Izquierdo

Entre esta documentación se conserva una de las series más importantes, por no decir la que más, como son las Actas del Concejo, aunque lamentablemente existen varias lagunas. Os voy a ir comentando algunos acuerdos de la segunda mitad del siglo XVIII.

El primer acuerdo está relacionado con la siguiente petición:

Don Manuel de Aldape, vecino de la villa de Madrid, por si y como compañero de don Manuel Jausoro, también vecino de ella, con el mayor rendimiento dice se hallan ambos dueños de una casa sita en este lugar por compra que hicieron a Bernardo y Alfonso Alcalá, vecinos de la villa de Alcobendas, de que otorgaron la escritura correspondiente ante Dionisio Zerezo, Escribano de su Número, y teniendo vivos deseos de establecer en esa dicha su casa una Caldera y Fábrica de Jabón.

Suplica al Ayuntamiento conceda su licencia y beneplácito para poder ejecutar, lo cual sea y se entienda, sin perjuicios de los derechos que por cualesquiera causa, razón o motivo corresponda satisfacer, pues desde luego están prontos a pagar todos los que correspondan a este lugar.

San Sebastián de los Reyes, treinta de mayo de mil setecientos setenta y seis”.

A continuación menciono el acuerdo tomado por el pleno del Concejo:

“Día dos del mes de junio, año de mil setecientos setenta y seis. Estando en las casas consistoriales de este Ayuntamiento. Yo el infrascripto escribano, leí a la letra el memorial antecedente a los señores Manuel Retamo, José Rodríguez, alcaldes ordinarios; Juan de Frutos, Felipe Perdiguero, regidores; Juan de Navacerrada, síndico procurador general; Julián de la Cámara, José Carcajona, diputados de abastos; Nicolás Amor, personero; Francisco Gadea, Félix Morales, Antonio Navacerrada, José Paredes, Manuel Frutos Magarra, Miguel Díaz, Manuel Frutos de Diego, Manuel Mateo, Juan Díaz, Anastasio Navacerrada, Manuel Perdiguero Turuégano, Andrés Rodríguez, Francisco Morales, capitulares y repúblicos de él. Y enterados de su contexto, unánimes y conformes dijeron que desde  luego se le concede la licencia que solicita, con la prevención de dirigir las aguas que destilan los trujales* cargados de barrilla y sosa por conducto y bajo de tierra hasta llegar a el arroyo que llaman del Pescado, sin causar perjuicio del vecindario y sin perjuicio de todos los derechos que corresponden a este común y vecinos. Y lo firmaron los que saben, de lo que yo el escribano doy fe.

A continuación aparecen las firmas de 19 de los asistentes a la sesión del Concejo, así como la del escribano Joaquín Esteban López. Si tenemos en cuenta que fueron 21 los asistentes creo que hay que reconocer que es un porcentaje más que aceptable, que sólo dos no supiesen firmar.

En las contestaciones del Catastro del Marqués de la Ensenada de 1751, no aparece que hubiese ninguna jabonería en la localidad, lo que sí que existía como industria era una tenería, es decir un taller de curtidos de pieles, propiedad de Manuel Calixto del Campo, éste era descendiente del primer escribano de la localidad Juan del Campo.

Lo que si me llama poderosamente la atención es esa cita del arroyo del Pescado, es la única vez que la he encontrado mencionada dentro de la toponimia de nuestra localidad.

La Casa de la Jabonería estaba situada en la actual Plaza de la Iglesia entre las calles del Viento y San Roque, de ahí que el paraje que existe frente a ella sea conocido como el Barrillero, y tomaría el nombre por ser el lugar por donde discurría la barrilla y la sosa según nos relata el acuerdo del Concejo, por tanto, el citado arroyo del Pescado únicamente llevaría agua en tiempo de lluvias y que lo podemos situar junto a la huerta que siempre se ha conocido como del “Tío Francés”, y que estaba situada entre las actuales calles de Ramón Esteban. Álvaro Muñoz y Barrillero.

Manuel de Aldape del Barco falleció en nuestra localidad el 11 de abril de 1786 y fue enterrado en la iglesia parroquial de San Sebastián Mártir. Era natural del Valle de Otañes, jurisdicción de Castro-Urdiales en Cantabria.

La npmenclatura de la rotulación de las calles de nuestra localidad no ha sido muy cuidada, pues a la hora de rotular las placas se han cometido errores, pase que a mediados del siglo XIX, y disculpable, se rotulase la calle Bilbao como Vilbao, y en el caso de la calle Barrillero la he visto en plural como Barrilleros e incluso como Barrilero.

Por cierto, voy a aconsejar a quien corresponda que cuando se abran nuevos viales se tenga en cuenta la anchura de las vías, pues se cometen algunos deslices, por ejemplo en el Barrio de los Arroyos los viales están designados como “Avenidas” cuando son por su anchura meras calles, y por el contrario en Dehesa Vieja la situación es al contrario, pues viales de mucha anchura son rotuladas como calles, pondré el ejemplo de la Calle María Moliner, que por su anchura no sólo tiene que tener la calificación de Avenida, sino incluso tendría que ser considerada como Bulevar, dado que posee un paseo central.

*Trujales son las tinajas donde se conserva y prepara la barrilla o sosa para fabricar el jabón.

Santiago Izquierdo G. Bárcena

Cronista Oficial de San Sebastián de los Reyes y Archivero Emérito.

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