Todos nos emocionamos este verano en los Juegos de Tokio cuando cayó la primera medalla para la delegación española. A las 14:00, una joven para muchos desconocida hacía saltar a todo un país. A falta de ocho segundos, tenía el oro en su mano. La mala fortuna, el destino o como lo quieran llamar quiso que esa medalla olímpica fuese finalmente de plata. El mundo descubrió a una campeona, porque aunque no se proclamase como tal, la actitud de la atleta hablaba por ella. Esta joven es Adriana Cerezo, una chica ya no desconocida, sino todo un referente en el deporte español.

Sus lágrimas tras perder la final representaban el carácter ganador de una persona que, en el mejor escenario posible, hizo lo que mejor sabe hacer: pelear hasta el final. «No he ganado la plata, he perdido el oro», decía Adriana a los medios. Sorprendente respuesta que a muchos nos hizo click en la cabeza para pensar en París 2024. Cómo es posible que alguien que por primera vez competía en unos Juegos actuase como una veterana con tan solo 17 años.

Adriana marcó un antes y un después en los Juegos para los españoles. Un ejemplo de humildad, trabajo y displicina que supuso una lección incluso de vida para aquellos a los que nos hizo vibrar desde su primer combate de madrugada hasta el último antes de comer. Muchos se preguntaban, ¿de dónde ha salido esta niña? Actitud de ganadora ante todo, pero detrás de la ilusión y las ganas de comerse el mundo hay un trabajo inmenso. Una labor que implica muchos sacrificios. Sin embargo, para alguien que quiere hacer historia en el mundo del deporte este esfuerzo no supone nada.

La Subcampeona Olímpica trabaja a diario con el Hankuk, su club, su casa, su familia. Una familia que nunca la ha dejado sola y que la arropó desde el Preolímpico hasta los Juegos. Ella hizo historia y es la cara visible de una gesta inolvidable. Pero, aunque el taekwondo sea un deporte individual, todo gira en torno a un equipo.

Una de las claves del éxito de esta deportista es, precisamente, el ambiente que se respira en su club. Una fábrica de campeonas que se divierten en cada segundo de entrenamiento. Cada patada que dan desprende el coraje con el que están hechas. El Hankuk es ese sitio en el que todos, taekwondistas, técnicos, fisios y empleados, tienen algo especial. Forman parte de los triunfos, pero también de las derrotas, que asumen para seguir creciendo.

Así pues, Adriana tiene algo especial que destaca por encima de todo. Es indescriptible porque como mencioné antes, hay que vivirlo. Cuando uno ve entrenar a la joven que hizo historia este verano, entiende que su nombre estará presente durante muchos años en la prensa deportiva por sus gestas. Una cara hambrienta de victorias, sin miedo y con ganas de convertirse en la mejor en lo suyo.

 

El club ha querido acercar estas emociones y sentimientos a través de un documental que se estrenará próximamente: ‘Women making history’. Hoy presentamos el segundo tráiler de un documental que volverá a poner los pelos de punta a aquellos que disfrutaron de esos Juegos de Tokio con Adriana, la deportista que hizo, hace y hará historia en el mundo del deporte. No traten de comprenderlo. Simplemente, pasen, vean y disfruten.

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