Ansiedad, obstinamiento y estrés, son los síntomas que reinan en este resguardo obligatorio. Algunos sienten que los días pasan rápido y para otros son los días más lentos de su vida, lo que si tenemos en común es las inmensas ganas de que finalice esta película de terror.

Dicha película no solo la están viviendo las personas resguardadas en sus casa, si no los personales sanitarios, los empleados de los supermercados, las farmacias y en este caso, la gasolineras que actualmente han disminuido sus ventas en picada.

Marisol empleada de Repsol-Algete Fuel nos cuenta “Aquí estamos, prácticamente sin nadie”, también afirma que se ha visto notoria la baja del transito en la estación de servicio.

“Prestamos el mejor servicio para los clientes, siempre tomamos las mejores medidas preventivas y por la disminución de la clientela en las tres estaciones de servicio de Sanse, han reducido la jornada laboral a 1 o 2 horas. Ademas, ofrecemos servicio de lavadero pero actualmente están cerrados. La disminución del tránsito habitual a la actual se puede reflejar en un – 80%” nos afirma  Eduardo, empleado de Bell desde hace 3 años de Ballenoil

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