Beatriz Domínguez ha vivido el rugby desde dentro y en todas sus facetas: como jugadora, como internacional y ahora como entrenadora. Vinculada desde sus inicios al Sanse Scrum, el club donde creció deportiva y personalmente, su trayectoria refleja los valores de compromiso, respeto y comunidad que definen a este deporte. Desde San Sebastián de los Reyes hasta la selección española, hoy ofrece a Diario de Sanse una mirada cercana sobre el papel del deporte como espacio de inclusión, aprendizaje y referencia para las nuevas generaciones en el Día contra la Homofobia en el Deporte.

1. Beatriz, eres de San Sebastián de los Reyes y juegas en el Sanse Scrum. ¿Qué significa para ti representar a tu ciudad tanto en tu club como en la selección española?
Actualmente no estoy en activo como jugadora. Jugué nueve años en el Sanse Scrum, empecé en la universidad, y ahora soy entrenadora del primer equipo sénior masculino del club. Para mí siempre ha sido un honor y un orgullo representar a San Sebastián de los Reyes. El club fue mi casa desde que empecé a jugar al rugby. Todos los viajes que hice con la selección española partieron de allí, y gran parte de que yo llegara a la selección fue gracias a mis entrenadores y a mis compañeras. Estoy profundamente agradecida por ello.

2. El rugby es un deporte que tradicionalmente se asocia a valores como el respeto y el compañerismo. ¿Crees que esos valores ayudan a que sea un entorno más inclusivo para las personas LGTBIQ+?
En el rugby se reúnen personas muy distintas, que probablemente no tendrían relación fuera del campo. Compartir camiseta y objetivo hace que nos respetemos, nos valoremos y formemos una verdadera familia y comunidad, algo difícil de encontrar en otros ámbitos. El respeto es un valor fundamental desde el primer momento en que pisas un campo.

Es cierto que todavía se escuchan comentarios como “el rugby no es un deporte para chicas” u otros estereotipos sobre el físico. Afortunadamente, con el paso de las generaciones estos comentarios son cada vez menos frecuentes. Dentro del rugby, el trato suele ser respetuoso y eso hace que en el día a día no nos afecte.

3. ¿Has vivido o presenciado alguna situación de discriminación en el deporte? ¿Cómo crees que deberían afrontarse estos casos desde los clubes y las federaciones?
No he vivido situaciones directas de discriminación, aunque es verdad que a veces la primera barrera es interna. Cuando entras en un deporte donde no es habitual ver entrenadoras mujeres, puedes sentir que debes demostrar más. Sin embargo, debemos ser conscientes de que estamos ahí porque sabemos lo que hacemos y tenemos las mismas capacidades que cualquier entrenador.

He tenido la suerte de estar bien acompañada y de recibir oportunidades al margen de mi género y mi orientación sexual. Creo que estamos avanzando en esa dirección. En cualquier caso, no siempre es así y por ello, tanto los clubes como las federaciones, deben contar con planes de acción claros para abordar conductas discriminatorias. El respeto es uno de los valores esenciales del rugby y debe traducirse en medidas concretas frente a comportamientos que no son apropiados ni en el deporte ni en la sociedad.

4. Como jugadora visible y referente, ¿sientes una responsabilidad especial a la hora de dar ejemplo a las jugadoras más jóvenes, especialmente a las que están descubriendo su identidad?
Sí, tenemos la responsabilidad de transmitir a las nuevas generaciones que no están solas. Es importante compartir nuestras experiencias y demostrar que están en un entorno seguro donde pueden ser ellas mismas. El rugby te da compañeras en quienes confiar, y creo que debemos acompañarlas y animarlas a seguir adelante con lo que se propongan.

5. ¿Crees que aún existen estereotipos sobre la orientación sexual de las mujeres que practican deportes de contacto como el rugby? ¿Cómo se combaten esos prejuicios?
Todavía existen estereotipos, aunque con las nuevas generaciones se están reduciendo. Aun así, queda trabajo por hacer. Mi objetivo, como jugadora referente y como entrenadora, es que llegue un momento en que no tengamos que hablar de esto, que dé igual quién seas. Es algo en lo que intento trabajar cada día.

6. ¿Qué importancia tiene para ti poder ser tú misma dentro y fuera del campo? ¿Cómo influye eso en tu rendimiento deportivo y en tu bienestar personal?
Es fundamental. Nadie debería sentir que está interpretando un papel por miedo a represalias. Cuando puedes ser tú misma, te sientes más cómoda, juegas mejor y te relacionas mejor. Deberíamos poder mostrarnos tal como somos, sin necesidad de escondernos.

7. Si pudieras lanzar un mensaje a los clubes deportivos de San Sebastián de los Reyes, ¿qué les dirías para que sigan avanzando en la lucha contra la homofobia en el deporte?
Les diría que cuiden a sus jugadores y jugadoras, que hablen de estos temas con naturalidad y que dejen de tratarlos como tabú. Es importante preguntar a los niños y niñas qué les gusta o qué quieren hacer sin imponer etiquetas ni barreras. Desde pequeños debemos acompañarlos y ayudarles a sentirse lo más libres posible.

8. Para terminar, ¿qué le dirías a una chica de San Sebastián de los Reyes que ama el deporte pero tiene miedo de no encajar por ser quien es?
Que no deje de intentarlo. Es importante darnos la oportunidad de explorar aquello que nos da miedo y, a partir de ahí, decidir si realmente nos gusta o no. Muchas veces el miedo nos paraliza y nos impide descubrir algo que puede convertirse en una parte muy bonita de nuestra vida cotidiana.

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