Este lunes 13 de abril vuelve la actividad laboral para algunos trabajadores como personal de la construcción y la industria. Sin embargo, lo van a hacer sin las garantías de un posible contagio de coronavirus. Está claro que el 100% de seguridad es imposible, pero se acercaría si los gobiernos dieran a todos los ciudadanos material protector necesario. Mascarillas, guantes, geles hidroalcohólicos.

Aunque solo fuera una unidad por persona serviría para dar más certidumbre ante un presente y un futuro desconocido. E incluso para muchos hasta muy negativo, económicamente hablando.

Ayuntamiento de Sanse

Por ello, es inaceptable que el Gobierno de España diga que tienen que ser las empresas o los propios ciudadanos los que compren estos elementos. Deben ser las propias instituciones (estatales, autonómicas y municipales) las que se encarguen de ello. Para algo pagamos impuestos. Y si no hay suficiente dinero, que lo saquen bajándose el sueldo, eliminando pensiones vitalicias, asesores… Si quieren, pueden.

¿Y qué pasa en Sanse? El Vicealcalde Perdiguero comentaba esta semana en una entrevista concedida a Crónica Norte que el gobierno municipal está estudiando dar un «kit protector» a los más necesitados de nuestro municipio, por la vía de los buzones mediante el padrón municipal. Una iniciativa que, de realizarse, sería de aplaudir y de alabar.

Colmenar Viejo, por ejemplo, ha realizado un pedido de 400.000 mascarillas para repartir entre todos sus vecinos. Ese es un gran camino para, al menos, que los municipios se protejan.

 

Y es que los gobernantes tienen que empezar a pensar en como será la vida dentro de unos meses cuando se recupere una «normalidad aparente». Para ello, a falta de los famosos test, habrá que dar un mínimo de seguridad y pautas de convivencia. Eso llega a través del material protector necesario. Ya sabemos que el mundo va a cambiar, pero habrá que saber hacia donde nos dirigimos.

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