Tras el inicio de las obras del colector que conectará la urbanización Ciudalcampo con la depuradora de Arroyo Quiñones en San Sebastián de los Reyes, la Plataforma Ecologista Madrileña ha roto su silencio. El colectivo asegura que el fin de estos vertidos de aguas fecales al río Guadalix no es fruto de la planificación institucional, sino una consecuencia directa de las denuncias que presentaron desde 2019 ante la Fiscalía y el Seprona.

Para los ecologistas, la ejecución de este proyecto de cuatro kilómetros de tubería es una «victoria civil» que ha forzado a las administraciones a dejar de «mirar para otro lado» ante una contaminación que duraba décadas. Sin embargo, la satisfacción no es completa. La plataforma ha puesto el foco en el incremento del presupuesto, que ya alcanza los 6,5 millones de euros, y en el origen de esos fondos.
El colectivo denuncia que, según la normativa urbanística, el coste del saneamiento debería recaer sobre los propietarios de la urbanización y no sobre las arcas públicas. Lamentan que, tras años de vertidos ilegales, sea el conjunto de los contribuyentes madrileños quien asuma el pago íntegro de una infraestructura destinada a dar servicio a un sector privado, calificando de «injusto» que no se haya exigido una contribución económica a los responsables de la urbanización.






