Operetta llega al Teatro Adolfo Marsillach el próximo 8 de febrero con una propuesta diferente y sorprendente: música en directo, humor y emoción en un espectáculo que fusiona teatro gestual y ópera a capela.

Operetta es una obra musical a capela con raíces catalanas. ¿Cómo definirías su esencia para alguien de Sanse que aún no la conoce?
Es un espectáculo que fusiona dos de los lenguajes más universales que existen: la voz y el teatro gestual. La voz entendida como instrumento de comunicación, con una sonoridad totalmente original creada por los 14 intérpretes, y el teatro físico y gestual para contar historias con mucho humor. Todo ello genera una proximidad muy potente y directa con el público.

¿Qué tiene la música a capela que la hace tan especial sobre el escenario, especialmente en una obra como esta?
Es un montaje casi único, porque interpretamos obras originalmente instrumentales solo con la voz. La voz es el instrumento más cercano que existe: todo el mundo lo tiene, todo el mundo ha cantado alguna vez. Rompe barreras intelectuales y sociales, conecta directamente con la emoción. Lo mismo ocurre con el cuerpo y el lenguaje gestual: todos nos expresamos sin palabras. Esa combinación hace que la emoción florezca en el espectador.

Llevamos más de 500 funciones, con temporadas en Barcelona, Madrid o París, y giras internacionales durante más de cinco años. Todo esto es posible gracias al talento de Jordi Purtí, autor del espectáculo, y de la compañía Cor de Teatre, que se atreve a interpretar este repertorio de una forma tan original. A veces decimos que somos casi “malabaristas del amor”, porque hacemos un triple salto mortal sin red.

¿De qué manera se reflejan las raíces catalanas en Operetta y cómo dialogan con otros públicos fuera de Cataluña?
La compañía es de Banyoles, un pueblo cerca de Girona, pero el lenguaje que utilizamos es totalmente universal. No usamos palabra hablada: nos comunicamos con la música y el cuerpo. Interpretamos las piezas en el idioma original de las óperas, pero no hay barrera lingüística ni cultural. Un niño entiende el mensaje igual que un adulto o un melómano. Somos una compañía catalana, sí, pero la conexión con cualquier público es del cien por cien.

¿Crees que Operetta puede sorprender a un público no familiarizado con la música a capela o la ópera?
Totalmente. Queremos quitarle a la ópera esa etiqueta de algo elitista. El espectáculo está tratado con mucho rigor y respeto. Incluso los especialistas en ópera lo han valorado muy positivamente, pero lo acercamos desde el humor y la emoción. Una carrera ciclista con música de Rossini, un rodaje imposible con La Traviata, una historia de amor en una estación de tren con el Nabucco de Verdi…

Son pequeños sketches que reflejan nuestra cotidianidad. Es muy pedagógico para quien no está acostumbrado a este repertorio, pero también emociona y sorprende al público más experto gracias a los arreglos vocales y la calidad interpretativa.

¿Qué importancia tienen las programaciones culturales locales para que espectáculos como este lleguen a nuevos públicos?
Son vitales. Nos encanta actuar en grandes teatros, pero es igual o más importante llegar a campañas escolares y a ciudades más pequeñas. Muchos niños reconocen estas músicas por anuncios o películas, aunque no sepan de dónde vienen. Si después de ver Operetta alguien llega a casa y escucha la ópera original, eso ya es un gran valor añadido. El mérito es de los ayuntamientos que se atreven a programar propuestas como la nuestra.

Desde tu experiencia, ¿cómo responde el público en ciudades como Sanse frente a las grandes capitales?
La respuesta es muy parecida. Lo más difícil no es gustar, sino que la gente se anime a entrar al teatro. A veces se piensa: “Uf, una ópera, no es para mí”. Pero cuando entran, se emocionan y se enamoran. Todo está interpretado en directo, sin instrumentos, solo 14 voces en escena. Da igual si es un gran teatro o uno más comarcal: la experiencia es la misma.

Para terminar, ¿qué te gustaría que el público de Sanse se lleve al salir del teatro?
Una sonrisa. Haber pasado 70 minutos llenos de alegría, emoción y energía. Buena música, buen teatro y momentos divertidos y emotivos. Invito a todos los vecinos de Sanse a que nos acompañen y disfrutemos juntos de Operetta. Seguro que salen con el corazón un poco más lleno.

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