Hoy se cumplen 22 años del 11 de marzo de 2004, el día que cambió para siempre la historia de España. A las 07:37 de la mañana, comenzó una secuencia de diez explosiones en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid: en la estación de Atocha, junto a la calle Téllez, en Santa Eugenia y en El Pozo. El balance fue devastador: 192 fallecidos y más de 2.000 heridos en el mayor ataque terrorista sufrido en suelo europeo.

Madrid y sus municipios, como San Sebastián de los Reyes, quedaron paralizados. Las explosiones, provocadas por mochilas cargadas de dinamita colocadas por una célula yihadista, colapsaron los hospitales y los servicios de emergencia en una jornada de caos absoluto. Hoy, 22 años después, hemos salido a la calle para escuchar a los vecinos que guardan aquel recuerdo intacto.

Testimonios de los vecinos de Sanse

El dolor por la tragedia sigue muy presente entre los residentes. Un vecino nos confiesa que fue «muy triste la verdad, fue un golpe muy duro, ver la gente como ahí sufriendo como estaba sufriendo y un atentado sin sentido».

Muchos vivieron el momento desde la distancia de sus hogares, con el miedo en el cuerpo por sus seres queridos. Una vecina relata: «En mi casa, porque estaba súper embarazada, y llamé a mi padre porque cogía el tren y ese día no lo había cogido». Para otros, el shock coincidió con el inicio de la jornada: «Yo estaba en casa, en Sanse, y fue tremendamente triste, era un despertar, me marchaba de viaje y fue una tremenda sensación de dolor. Tremendo, solo lamento el dolor de esa gente que ya hace 22 años nos dejó».

Solidaridad y parálisis en la ciudad

Aquel 11 de marzo, Sanse demostró que las personas estaban por encima de cualquier rutina. Una vecina recuerda que renunció a su cita médica: «Me tocaba ir a la Paz, a hablar con el médico que trataba la diabetes a mi hijo, pero ese día no fui, eran primero las personas antes que nosotros».

El transporte en toda la región se detuvo por completo, obligando a muchos a buscar alternativas para ayudar a su familia ante el cierre total de la red ferroviaria. «Estaba en casa, ese día no trabajaba, iba a llevar a mis suegros a la estación de tren para que se fuesen a Ciudad Real, y al final me los tuve que llevar yo en el coche, por los atentados, porque se paralizó todo Madrid», nos cuenta otro vecino.

Tras más de dos décadas, los testimonios de San Sebastián de los Reyes confirman que, aunque el tiempo pase, la memoria de las víctimas y el dolor compartido siguen formando parte de la identidad de este municipio.

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