Una actuación rápida y decidida de la Policía Nacional ha evitado una tragedia en un establecimiento de hostelería de la ciudad. Los hechos, de los que se ha tenido conocimiento este viernes, ocurrieron cuando una patrulla que realizaba labores de vigilancia preventiva fue alertada por el empleado de un restaurante ante una situación de extrema urgencia: una clienta se había atragantado con un alimento y su vida corría serio peligro.

Al entrar en el local, los agentes se encontraron con una escena crítica. La mujer, sentada en una silla, presentaba ya un preocupante tono violáceo en la piel y se encontraba en estado de semiinconsciencia, señales inequívocas de que la obstrucción de sus vías respiratorias era total y el oxígeno no llegaba a su organismo.

Sin perder un segundo, los policías iniciaron el protocolo de primeros auxilios. Combinando golpes en la zona interescapular con la técnica de compresión abdominal conocida como maniobra de Heimlich, los agentes trabajaron sobre la víctima hasta que, tras varios intentos, lograron que expulsara el trozo de comida que le impedía respirar.

Gracias a la pericia y la calma de los agentes en este tipo de situaciones de alta tensión, la mujer pudo recuperar la respiración de forma inmediata antes de la llegada de los servicios sanitarios. Este suceso vuelve a poner de relieve la importancia de la formación en primeros auxilios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, cuya presencia cercana en las calles de Sanse ha vuelto a resultar determinante para salvar una vida.

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