Los técnicos responsables de la instalación acuática no calcularon bien la altura del tobogán -30 metros- que obligó a retirar el tendido eléctrico de la iluminación festiva

Lo cierto es que la faraónica instalación ha traído cola desde un principio. El pasado día 25 la corporación municipal anunciaba que la actividad quedaba suspendida por problemas de seguridad ; y que solo se podría disfrutar de ella durante un día , el 1 de septiembre , como cierre de fiesta.

Nada parecía presagiar lo que finalmente ha ocurrido. Los responsables del montaje del aparatoso tobogán no contaban con que el artilugio era más alto que las luces decorativas que alumbran toda la Calle Real de la localidad .Y tras inflarlo ¡Sorpresa! El entramado luminoso quedaba incrustado en el tobogán ante el asombro de la multitud que esperaba.

Operarios tratan de retirar tendido de luces incrustado en el tobogán
FOTO DIARIO DE SANSE

Tras más de una hora de incertidumbre y mucho calor , los vecinos de Sanse, que habían asistido perfectamente ataviados con la ropa recomendada (flotador incluído) , por fin , pudieron lanzarse desde lo alto de este tobogán , a más de 30 metros de altura y con una longitud de 50 metros.

El vicealcalde de Sanse, Miguel Ángel Martín Perdiguero, lo había prometido en rueda de prensa : «Me pondré el bañador y me tiraré por el tobogán» . Y cumplió . Así lo hizo. Después, le siguieron cientos de vecinos y vecinas deseosos por dejarse caer por esta atracción de vértigo.

Perdiguero se lanzó el primero desde lo alto del tobogán

Caídas espectaculares, revolcones en el agua y patinazos sin fin.

También hubo una instalación de 100 metros de largo para los más peques de la fiesta, que tampoco quisieron perderse su momento «pasado por agua».

La ciudad de San Sebastián de los Reyes se despide de su Semana Grande, del mismo modo, con una atracción «monumental» , que ha refrescado a muchos , pero también ha hecho sudar a otros cuantos.